Bret Dios Easton Ellis

octubre 28, 2008 at 10:53 pm (Fotografía, Libros, Música) (, , , , , , , , , , , , )

Perdón por la interrupción pero he estado de vacaciones allende los mares. En concreto, en NYC y en Chicago. Y un poco por allí y por aquí. Os dejo alguna de las fotitos que he podido hacer con mi cámara lomo.

Desde el Empire State

Desde el Empire State

Y retomo el tema de la entrada de hoy: Bret Easton Ellis. Me había leído hace tiempo American Psycho y sigue pareciéndome una de las grandes novelas del siglo XX. Y tenía ganas de leer más Easton Ellis, pero inglés, algo harto difícil. Finalmente, durante el viaje, llené mis maletas de literatura y cayeron varios libros de este tipo.

El primero en su bibliografía, Less than Zero, es un Guardián entre el Centeno actualizado, con una sensación de alienación y melancolía permanentes. Y diálogos exquisitos y sangrantes. A continuación, The Rules of Attraction, una búsqueda voraz , una realidad caleidoscópica casi cómica del rechazo, el deseo y el amor. en la línea temporal viene American Psycho, pero como es una de sus novelas más famosas, la voy a obviar. Y Lunar Park es un thriller lleno de toques de humor e imaginación. Pero de lo que quiero hablar es de Glamorama.

Si American Psycho es una crítica devastadora del consumismo y de la cultura yuppie de los 80 (algo totalmente vigente a día de hoy), Glamorama apela a lo fashion, al trepismo famosil de medio pelo, a la cultura de masas de todo a 100, a la belleza formal, snob y cuasi obligatoria. Es una novela deliciosa que se lee sola, repleta de guiños y referencias pop. Y todo gracias a su hilariante prota, Victor Ward (que ya aparecía en The Rules of Attraction en un capítulo desternillante, de los mejores del libro), un modelo descerebrado y adorable a partes iguales.

Me llama especialmente la atención el uso de la cultura pop que hace Easton Ellis, cómo desde sus primeras obras usa la música como hoja de ruta para sus capítulos, como cada personaje o situación tiene su propia banda sonora con multitud de efectos evocadores y emocionantes. Sabes trasladarte a una época o un estado de ánimo con el título de una canción, con más fuerza quizá que si hiciera sonar el tema mientras te lees sus páginas.

Hoy, en el metro, he leído que Victor Ward llegaba a cada después de una dura noche de superficialidad, folleteo, metiras y palizas y he escuchado en su apartamento Stumbleine de Smashing Pumpkins. Yo ya no estaba en el metro, estaba allí…

Glamorama pasa de la comicidad a la introspección dolorosa, con párrafos perfectos, redondos, delicados, afilados y potentes. Una prosa sencilla, inocente, aún en lo escabroso y lujurioso, de desnuda y exacta que es.

Así que, spare me, Victor Ward.

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